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Sexualidad humana

La sexualidad humana representa el conjunto de comportamientos que conciernen la satisfacción de la necesidad y el deseo sexual. Al igual que los otros primates, los seres humanosexcitación sexual con fines reproductivos y para el mantenimiento de vínculos sociales, pero le agregan el goce y el placer propio y el del otro. El sexo también desarrolla facetas profundas de la afectividad y la conciencia de la personalidad. En relación a esto, muchas culturas dan un sentido religioso o espiritual al acto sexual, así como ven en ello un método para mejorar (o perder) la salud. utilizan la

La complejidad de los comportamientos sexuales de los humanos es producto de su cultura, su inteligencia y de sus complejas sociedades, y no están gobernados enteramente por los instintos, como ocurre en casi todos los animales. Sin embargo, el motor base del comportamiento sexual humano siguen siendo los instintos, aunque su forma y expresión dependen de la cultura y de elecciones personales; esto da lugar a una gama muy compleja de comportamientos sexuales. En la especie humana, la mujer lleva culturalmente el peso de la preservación de la especie.

En la sexualidad humana pueden distinguirse aspectos relacionados con la salud, el placer, legales, religiosos, etcétera. El concepto de sexualidad comprende tanto el impulso sexual, dirigido al goce inmediato y a la reproducción, como los diferentes aspectos de la relación psicológica con el propio cuerpo (sentirse hombre, mujer o ambos a la vez) y de las expectativas de rol social. En la vida cotidiana, la sexualidad cumple un papel muy destacado ya que, desde el punto de vista emotivo y de la relación entre las personas, va mucho más allá de la finalidad reproductiva y de las normas o sanciones que estipula la sociedad.

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Orientación e identidad sexual

Además de la unión sexual y emocional entre personas de diferente sexo (heterosexualidad), existen relaciones entre personas del mismo sexo (homosexualidad) que —aunque tengan una larga tradición (ya existían en la antigua Grecia y en muchas otras culturas)— en algunos sectores siguen siendo valoradas en la actualidad negativamente y hasta son causa de discriminación social.

La identidad sexual es la conciencia propia e inmutable de pertenecer a un sexo u otro, es decir, ser varón o mujer. La definición de la identidad sexual están implicados multitud de factores, entre los que podemos destacar el psicológico, social y biológico y -dentro de este último- el gonadal, cromosómico, genital y hormonal. En realidad hay 78 factores distintos que se diferencian en sentido masculino o femenino en cualquier persona.

En la mayoría de las ocasiones, los hombres nacen con genitales masculinos y los cromosomas XY, mientras que las mujeres poseen genitales femeninos y dos cromosomas X. Sin embargo, existen personas que no pueden ser clasificadas por estos factores, ya que poseen combinaciones de cromosomas, hormonas y genitales que no siguen las definiciones típicas que se han relacionado con el varón y la mujer. De hecho, algunas investigaciones sugieren que uno de cada cien individuos puede nacer con rasgos intersexuales, o lo que vulgarmente se conoce como hermafrodita.

La identidad sexual suele intentar diferenciarse de la orientación sexual, en la que pueden darse individuos heterosexuales, homosexuales, bisexuales y asexuales. De igual manera que la orientación sexual, la identidad sexual no se puede elegir.

Instinto

Durante siglos se consideró que la sexualidad en los animales y en los hombres era básicamente de tipo instintivo. En esta creencia se basaron las teorías para fijar las formas no naturales de la sexualidad, entre las que se incluían todas aquellas prácticas no dirigidas a la procreación.

Hoy, sin embargo, sabemos que también algunos mamíferos muy desarrollados como los delfines, e incluso aves como los pingüinos, presentan un comportamiento sexual diferenciado, que incluye además de formas de aparente homosexualidad, variantes de la masturbación y de la violación. La psicología moderna deduce, por tanto, que la sexualidad puede o debe ser aprendida.

Expresiones y desarrollo del comportamiento sexual

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En el límite de las formas ampliamente aceptadas de conductas sexuales, se encuentran las llamadas expresiones del comportamiento sexual; como la masturbación, homosexualidad, éstas hasta no hace poco tiempo eran consideradas parafilias o perversiones de personas degeneradas o moralmente degradadas en gran parte por la influencia religiosa en la sociedad. La evolución en los usos y costumbres y el ensanchamiento del margen de tolerancia ha hecho que estas conductas se admitan como válidas en el marco de los derechos hacia una sexualidad libre.

Sólo en los casos de malestar o de conflicto del propio individuo con sus tendencias, o en aquellos en los que se pone en riesgo la integridad física y moral de terceros, podemos hablar de trastornos sexuales y en estos casos se encuentra la necesidad de tratamiento psicoterapéutico e incluso farmacológico.

La mayor parte de las culturas tienen normas sociales sobre la sexualidad. Por ejemplo, muchas culturas definen la norma sexual como una sexualidad que consiste únicamente en actos sexuales entre un hombre y una mujer casados. Los tabúes sociales o religiosos pueden condicionar considerablemente el desarrollo de una sexualidad sana desde el punto de vista psicológico.

El catolicismo afirma que la sexualidad reducida a la genitalidad degrada a la persona, esta debe abarcar a toda la persona y no sólo a una parte de la misma. La sexualidad es una realidad positiva creada por Dios como expresión de amor y unión entre un hombre y mujer. Se encarna dentro del acuerdo matrimonial.

Su visión es polémica ya que no reconoce o se enfrenta a otros aspectos del sexo como la existencia de la homosexualidad, la masturbación o el uso del preservativo.

Prácticas sexuales

Masturbación: es la excitación de los órganos genitales que se realiza el mismo individuo, u otro, con el objeto de obtener placer sexual, pudiendo llegar o no al orgasmo.

Coito: es la cópula o unión sexual entre dos individuos de distinto o igual sexo.

Sexo oral: es una práctica sexual en la que uno o varios individuos estimula a otro los órganos genitales con los labios y la lengua.

Sexo anal: práctica sexual que involucra la introducción del pene en el ano. La inserción de juguetes sexuales en el ano también es considerado como sexo anal.

Sexo tántrico: es una forma de enseñanza budista e hindú que considera el sexo como una forma de expansión y exploración de la espiritualidad.

Infecciones de transmisión sexual

vía de transmisión: se transmiten de persona a persona por contacto íntimo (que se produce, casi exclusivamente, durante las relaciones coitales).

Los agentes productores de las infecciones de transmisión sexual incluyen bacterias, virus (como el del herpes), hongos e incluso parásitos, como el ácaro llamado "Arador de la sarna" (Sarcoptes scabiei) o los piojos llamados ladillas (Pedículus pubis).

Reproducción

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El humano utiliza la reproducción sexual heterogámica. En ella, los gametos se diferencian tanto morfológica como fisiológicamente. Uno de ellos es diminuto y móvil, recibiendo el nombre de gameto masculino o microgameto mientras que el otro es grande y sedentario y se denomina gameto femenino o macrogameto.

Control de la natalidad: generalmente basado en la planificación familiar determinado por las prácticas de una pareja que tengan por fin el control de la cantidad de hijos utilizando anticonceptivos.

Además cumple con la función de satisfacción sexual, es decir la búsqueda del placer de uno mismo y del otro, logrando así que la sexualidad sea indispensable para la vida de los seres humanos, en cuanto a su armonía entre la mente, cuerpo y alma.

Sexología

La sexología es el estudio sistemático de la sexualidad humana y de las cuestiones a ella referidas. Abarca todos los aspectos de la sexualidad.

Estudios destacados

El neurólogo Sigmund Freud postuló la primera teoría sobre el desarrollo sexual progresivo en el niño, con la que pretendía explicar también la construcción de una personalidad normal o anormal en el mismo.

  • Fase oral: según Freud, el desarrollo sexual se inicia con esta fase o etapa, caracterizada porque el niño obtiene una máxima satisfacción al mamar durante el primer tiempo de vida y luego el placer lo encuentra mordiendo, son sadicocanivasitas.
  • Fase anal: se divide en explusiva y retentiva, primero ve placer en largar y luego en retener (va desde el año y medio aproximadamente hasta los 3 años).
  • Fase fálica: en ésta es donde está el conocido complejo de Edipo y se conforma el super yo, solo entran en juego los genitales masculinos (falo)
  • Fase latente o de reposo: después se inicia la última fase del desarrollo, la genital, con el interés centrado en los órganos sexuales.

La alteración de una de éstas fases conduce, según la teoría de Freud, a la aparición de trastornos específicos sexuales o de la personalidad. Con el paso del tiempo, algunas de las tesis postuladas en su teoría del psicoanálisis han sido rechazadas, en especial sus teorías sobre la envidia del pene y sobre la vida sexual de la mujer.

Informe Kinsey

A partir de los años 30, comenzó a realizarse la investigación sistemática de los fenómenos sexuales. Posteriormente, la sexología, rama interdisciplinar de la psicología, relacionada con la biología y la sociología, tuvo un gran auge al obtener, en algunos casos, el respaldo de la propia sociedad, promovidos por los movimientos de liberación sexual de finales de los años 60 y principios de los años 1970.

Los primeros estudios científicos sobre el comportamiento sexual corresponden al informe Kinsey. En ellos observaron grandes diferencias entre el comportamiento deseable exigido socialmente y el comportamiento real. Asimismo, se observó que no existe una clara separación entre el comportamiento heterosexual y el homosexual ya que, según encuestas de esa época, el 10% de las mujeres y el 28% de los hombres admitían tener comportamientos homosexuales y un 37% de los hombres estar interesados en la homosexualidad.

Masters y Johnson

En la década de los años sesenta, Masters y Johnson investigaron por primera vez en un laboratorio los procesos biológicos de la sexualidad, elaborando un estudio sobre la respuesta sexual humana.

Publicaron sus estudios en un libro titulado The Human Sexual Response (Respuesta Sexual Humana).

Además escribieron un polémico artículo que defendía las relaciones con las personas del mismo sexo, esto según el estudio, era tan placentero y relajante como tener sexo oral y anal a la vez, en el caso de las mujeres una doble penetración las lleva a encontrar el clímax.

Erotismo



El erotismo se ocupa de todo lo relacionado con las relaciones sexuales y no simplemente con el acto físico sino también con todas sus proyecciones.

Legislación

La edad de consentimiento sexual es la edad por debajo de la cual, para propósitos criminales, la violencia se presume legalmente en las relaciones sexuales, sin importar la existencia de cualquier violencia real. En la práctica, el consentimiento real puede acontecer en una edad diferente del consentimiento legal.

Si un adulto tiene relaciones sexuales con un menor que todavía no alcanza la edad de consentimiento sexual, el acto es considerado estupro (un delito sexual de abuso infantil) aunque el menor haya accedido a participar en la relación sexual.

Un caso que ganó atención internacional al principio del año 2007 es el del norteamericano Joshua Ray Widner, de 18 años de edad, quien fue condenado a 10 años de prisión por haber recibido sexo oral de una jovencita de 14 años. La edad de consentimiento en el estado de Georgia, donde ocurrió el acto sexual, es de 16 años.

Comportamiento sexual humano

La actividad sexual en los humanos es una forma natural de intimidad física. Puede ejercerse con el propósito de la reproducción biológica, trascendencia espiritual, para expresar afecto o por placer y entretenimiento (conocido en este contexto como "gratificación sexual"). El deseo por el sexo es una de las motivaciones básicas del comportamiento humano. Todas las especies animales que tienen reproducción sexual, y todas las culturas humanas, tienen una serie de conductas que se dividen en: cortejo, intimidad y actividad sexual.

El comportamiento sexual humano es por lo tanto el comportamiento que desarrollan los seres humanos para buscar compañeros sexuales, obtener la aprobación de posibles parejas, formar relaciones, mostrar deseo sexual, y el coito.

Este comportamiento se estudia en dos grandes áreas: la antropología (las prácticas de diversas culturas), y la informativa (conocimientos que pueden ser útiles a los individuos que pueden involucrarse en este tipo de comportamientos, o que consideran la posibilidad de llevar a cabo una actividad sexual).

El comportamiento sexual humano es una expresión muy amplia. Se refiere tanto a comportamientos usuales como a los menos frecuentes, e incluye toda una serie de comportamientos sexuales desde las relaciones matrimoniales hasta el abuso sexual. Aunque en muchos casos el comportamiento sexual se dirige o se lleva a cabo dentro de una relación, no es un elemento imprescindible, y hay muchos comportamientos sexuales fuera de una relación interpersonal.

Orientación sexual

La orientación sexual o inclinación sexual se refiere al objeto de los deseos eróticos y/o amorosos de un sujeto, como una manifestación más en el conjunto de su sexualidad. Forma parte de los conceptos construidos por escuelas derivadas del psicoanálisis.[1] Preferencia sexual es un término similar, pero hace hincapié en la fluidez del deseo sexual y lo utilizan mayoritariamente quienes opinan que no puede hablarse de una orientación sexual fija o definida desde una edad temprana.

La orientación sexual se clasifica casi siempre en función del sexo de la o de las personas deseadas en relación con el del sujeto:

Se debate el origen genético o social de la orientación sexual. No se han encontrado indicios de que exista una orientación sexual independiente de las circunstancias sociales; así, podemos suponer que existe una impulsividad heterosexual en una parte significativa de la población, igual que en el reino animal. En el caso del hombre ésta estaría más o menos predispuesta por socialización[cita requerida], mientras que cabría hablar de instinto en el caso de los animales. Sin embargo, en biología se considera que el ser humano también actúa sujeto a los instintos.[2] [3] Pero la hipótesis persistente de una predisposición genética eventual queda controvertida por la dificultad de poder explicar esto por un proceso de selección natural.

La orientación sexual, sea su origen innato o adquirido, se atribuye a sensaciones y conceptos personales, tanto vividos como imaginados; el comportamiento sexual de una persona puede ser diferente a su orientación. Así, por ejemplo, la abstinencia sexual no resulta siempre de una orientación sexual.

Educación sexual

Educación sexual es un término usado para describir la educación acerca de la sexualidad humana, el aparato reproductor femenino y masculino, la orientación sexual, las relaciones sexuales, el uso de anticonceptivos, el sexo seguro, la reproducción y otros aspectos de la sexualidad humana.

Las mejores fuentes de educación sexual suelen ser los padres, los programas escolares o las campañas de salud pública. Los muchachos que no reciben información adecuada de estas fuentes frecuentemente llenan ese vacío con consejos inadecuados que oyen de sus amigos y de la televisión.

Aunque la educación sexual se incluye de una u otra manera en muchas escuelas, sigue siendo un tema controversial en muchos países, sobre todo acerca de que tanto y a que edad los estudiantes deben de ser informados sobre el sexo seguro y los métodos anticonceptivos, también si se debería de incluir la educación moral sobre el tema.

La educación sobre la reproducción describe el proceso en el cual un nuevo ser humano nace, incluyendo la fecundación, el desarrollo del embrión y el feto, y el nacimiento del bebe. Usualmente también incluye temas como las conductas sexuales apropiadas, las enfermedades de transmisión sexual (ETS) y como evitarlas, y el uso y funcionamiento de los diferentes métodos anticonceptivos.

En muchos países de Latinoamérica donde todavía se le da importancia a la virginidad femenina, la educación sexual en las escuelas se limita a recalcar la abstinencia como el único método para evitar el embarazo y las enfermedades de transmisión sexual.

En Estados Unidos este es un tema muy debatido. Sobre todo si la libertad sexual en los menores es algo positivo o negativo, al igual de que si la información sobre condones y píldoras de control de natalidad reduce o incrementa las posibilidades de embarazos o ETS en los jóvenes.

La existencia del VIH y el SIDA ha dado un sentido de urgencia al tema, de hecho en muchas naciones africanas, donde el SIDA se considera una epidemia, la educación sexual es considerada por los expertos como una estrategia vital para mantener la salud de la población. Algunos organismos internacionales como Planned Parenthood (Paternidad Planeada) ven un beneficio global gracias a los programas de educación sexual, en tópicos como el control de la natalidad y la igualdad sexual.

Definir la sexualidad humana desde perspectiva científica, y describirla desde un punto de vista genético, hormonal, fisiológico, anatómico, psicológico, social, legal, etc., es científicamente interesante, pero resulta insuficiente para entenderla en su totalidad.

La sexualidad humana está caracteriza por su heterogeneidad y complejidad, Está por componentes biológicos, sociales y psicológicos. La valoración y el juicio que sobre ella se hace dependen del contexto histórico y cultural en que se desarrolla. Sus fines y objetos se alejan de aquellos naturales y propios del mundo animal ya que la sexualidad del ser humano va mucho más allá de la reproducción y el coito, ya que en su mayor parte, va dirigida hacia la obtención de placer y a la necesidad de relación, más que a una conducta reproductiva. Se encuentra desde la niñez hasta la edad adulta, significando un ámbito fundamental de realización y satisfacción para las personas en el encuentro con otros y consigo mismo.

Entre los factores que influyen en la conducta sexual se encuentran: el condicionamiento biológico, que viene definido por la dotación genética y hormonal que determina una configuración física y ciertos patrones de conducta; factores educacionales; factores culturales, principalmente los que tienen que ver con la moral y la religión; y factores psicológicos, que contienen todos los miedos, preocupaciones y tabúes relacionados con la sexualidad, aunque todos los estados psicológicos influyen en ésta.


Etapas en el desarrollo social y sexual de los niños

De 0 a 1 años

La sexualidad en un niño recién nacido, está muy vinculado a la relación con sus padres. Se vivencia a través de los cuidados y las caricias de sus progenitores. A través de ellos se crean lazos afectivos que serán necesarios para el desarrollo social y sexual de estos niños.

De 1 a 3 años y medio

En la segunda etapa, el niño tiene un estrecho vínculo con su familia, esto hace que su pensamiento se vaya enriqueciendo. En esta etapa se oponen a las reglas que imponen sus padres, como una forma de afianzar su independencia. En esta etapa se experimentan más sensaciones de placer al controlar los esfínteres y a evacuar, con lo que empiezan a conocer su cuerpo, lo que necesitan y lo que le produce placer.

De 3 años y media a 6 años

En la tercera etapa, se caracteriza por la exploración del mundo, tanto a nivel físico, como social, con lo que refuerzan los vínculos con su familia y amigos. Por ello, comienzan a descubrir su sexualidad y nos encontramos con el periodo de enamoramiento del padre del sexo opuesto "complejo de Edipo" y "complejo de Electra". Por otro lado se aprenden a relacionarse con otros y a ensayar sus roles sociales así como a identificar su propio sexo. Es importante que los padres no coaccionen las conductas que puedan ser del sexo opuesto.

De 6 a 9 años

En la etapa cuarta, comienzan el crecimiento físico va equilibrándose con el desarrollo afectivo, permitiendo que surja el interés de conocer y saber sobre el mundo y sus fenómenos. De la misma manera, es fundamental el reconocimiento de las personas de su entorno hacia ellos, y como afecta esto a la concepción de su propia imagen.

El interés sexual se centra en el conocimiento del cuerpo y de los órganos sexuales. Los juegos sexuales, mixtos o entre miembros del mismo sexo, forman parte de esta etapa y son un elemento clave para la formación de la identidad sexual. Los valores de la sociedad y de la familia sobre la sexualidad influyen mucho en esta etapa.

De los 10-14 años

Las hormonas sexuales se activan en esta etapa, estas son las que determinaran los cambios físicos y psicológicos. Al principio el cuerpo sufre un crecimiento acelerado. Después surgen una serie de cambios de forma: a las chicas le crecen las caderas, los pechos, les sale vello en la pelvis y a los chicos: les cambia la voz, les crecen los genitales y les sale vello en el pubis.

Hay cambios en la apariencia pero psicológicamente aún no han madurado. Las niñas se desarrollan antes que los niños. Es la etapa de la rebeldía con los padres.

Preadolescencia

En esta etapa se alcanza la madurez biológica, psicológica y social. En este periodo el preadolescente experimenta emociones contradictorias. Por una parte aún no ha abandonado su parte de niño, pero experimenta a su vez sensaciones propias de adulto.

Adolescencia

En este periodo, la búsqueda de una identidad propia es la tarea central. Se crean conflictos e inseguridades. Los conflictos con los padres son numerosos, ya que suelen presionarle y empujarle a tomar decisiones según sus definiciones. Los jóvenes hacen duras críticas a la sociedad y a sus padres. Se crean amistades sólidas.

En este momento los jóvenes comienzan a establecer relaciones de pareja. Los padres deben establecer una serie normas de forma consensuada con sus hijos. A partir de ahí los jóvenes pueden tomar sus propias decisiones siempre que respeten los valores y normas de las personas.

Declaración universal de los derechos sexuales

Declaración del 13º Congreso Mundial de Sexología, 1997 Valencia, España. Revisada y aprobada por la Asamblea General de la Asociación de Sexología, Was, 26 de Agosto de 1999, en el 140º Congreso Mundial de Sexología, Hong Kong:

  1. El Derecho a la Libertad Sexual
  2. El Derecho a la Autonomía Sexual, Integridad Sexual y Seguridad del Cuerpo Sexual.
  3. El Derecho a la Privacidad Sexual.
  4. El derecho a la Equidad Sexual.
  5. El Derecho al Placer Sexual
  6. El Derecho a la Expresión Sexual Emocional.
  7. El Derecho a la Libre Asociación Sexual
  8. El Derecho a Tomar Decisiones Reproductivas, Libres y Responsables.
  9. El Derecho a la Información basada en Conocimiento Científico
  10. El Derecho a la Educación Sexual Comprensiva
  11. El Derecho a la Atención Clínica de la Salud Sexual.

Sexualidad y genitalidad

En esta sociedad se suelen confundir el significado de estos términos, y a menudo se reduce la sexualidad a genitalidad.

La genitalidad solamente es una parte de la sexualidad, aunque sigue siendo importante. Algo parecido ocurre con la simplificación del concepto sexualidad, limitándolo a la copulación e inseminación.

De esto deriva la negación de algunos de los padres a que sus hijos reciban educación sexual en la escuela.

La sexualidad tiene una serie de componentes básicos que son imprescindibles para entenderla. Según Ferran Ferrer estos son: un componente psicológico, un componente afectivo y un componente genital.

Masturbación

Debemos comenzar diciendo que en la actualidad, tanto los hombres como las mujeres no hablan de la masturbación con facilidad, aunque son estas últimas las más propensas a no hablar de ello, por ello este tema se ha convertido en un tema tabú.

Pero, ¿Qué es la masturbación?

Es toda actividad erótica que comporta una auto estimación voluntaria teniendo como meta llegar al orgasmo.

Por otro lado se encuentra el petting, (de la que hablaremos mas tarde), la estimulación manual entre dos personas, la cual, no es considerada como masturbación.

Frecuencia de la masturbación

Cambia según la edad del individuo, por ejemplo, los niños de 4 a 5 años exploran y descubren el cuerpo lo que conduce a menudo a la masturbación inquietando a los padres que terminan por ir al pediatra que les tranquiliza.

En la adolescencia la frecuencia máxima puede llegar a varias veces al día para chicos y 3 o 4 veces por semana por chica, disminuyendo con la edad. Existen periodos en los que el porcentaje aumenta.

¿Cuáles son las técnicas de masturbación?

Son numerosas en función de las costumbres y experiencias pasadas, pero generalmente, consiste en la estimulación directa de los órganos externos.

En el hombre, la manipulación del pene consiste en extender el cuerpo de la verga con las manos y en efectuar movimientos bastante vigorosos de adelante hacia atrás (con o sin cubrir el glande por el prepucio). La estimulación directa del glande y la parada puede hacerse al principio pero se convierte rápidamente muy sensible y desagradable cuando la excitación es fuerte.

En la mujer, la estimulación directa se hace al nivel de los pequeños labios (sobre todo internos) y alrededor del clítoris, evitando el glande clitoridiano que es también muy sensible en cuanto la excitación es fuerte. Los movimientos manuales de la mujer son mucho más lentos y suaves que los del hombre. Lo más común es que la mano de la mujer pase de los pequeños labios a la región clitoridiana y hacia la entrada de la vagina y la otra mano puede al mismo tiempo presionar el monte de Venus o acariciar los senos (la sola estimulación de los senos es raro que provoque un orgasmo).

Otras mujeres utilizan la técnica de la presión en el nivel del monte de Venus o del bajo vientre y al mismo tiempo contractan los muslos y las nargas. En el hombre como en la mujer, el ritmo y la presión de las caricias aumenta con la excitación hasta llegar al orgasmo.

Petting

Al hablar de relaciones sexuales, se crea una asociación de forma inconsciente al hecho de que tenga que haber penetración, ya que el coito es el método que normalmente se usa para la reproducción. El petting es un intercambio de caricias, placer, afecto,… pero sin que tenga que haber necesariamente penetración. Debemos de comprender la sexualidad de una forma más extensa, ya que la penetración es solo una pequeña parte de esta.

En este tipo de relaciones sexuales no necesitas usar ningún método anticonceptivo, y puedes disfrutar de la sexualidad sin riesgo de embarazo.

Por ello, debemos realzar la importancia de que las relaciones afectivo sexuales sean lo más placenteras posibles y a su vez seguras, ya que esto evita un miedo y una incertidumbre posterior muy molestos. Si entendemos la sexualidad como un intercambio de sensaciones, de sentimientos, de caricias,… podemos trasmitir este afecto de muchas formas ya sea con o sin penetración, y considerar la relación sexual tan completa como si hubiera habido penetración, ya que esta es una parte pero no un todo.

Heterosexualidad-Homosexualidad-Bisexualidad

Con respecto a los modelos de conducta sexual muchos científicos y personas de leyes han asumido que las personas son "heterosexuales" u "homosexuales, como dos caras opuestas y que hay un grupo de "bisexuales" que estaría en un punto intermedio. Pero en la realidad no se define por dos puntos extremos. De hecho, existe una proporción considerable de la población en cuyas historias se combinan la heterosexualidad y la homosexualidad. Para explicarlo mejor, nos expondremos el Continuo de Kinsey, el cual realizó el más amplio estudio llevado a cabo sobre Conducta Sexual Humana y que dio como resultado un modelo en que se situarían los diferentes individuos en una escala del 0 al 6 en función de su historia y vivencia sexual previa.

Según este modelo no podríamos decir que un individuo “es” heterosexual, bisexual u homosexual, sino que en determinado momento de su vida o en toda ella, mantiene conductas de un tipo u otro.

0. Exclusivamente heterosexual.

1. Predominantemente heterosexual y solo incidentalmente homosexual.

2. Predominantemente heterosexual y con experiencias homosexuales más que incidentales.

3. Igualmente heterosexual y homosexual (bisexual).

4. Predominantemente homosexual y con experiencias heterosexuales más que incidentales.

5. Predominantemente homosexual y solo incidentalmente heterosexual.

6. Exclusivamente homosexual.

Existen múltiples estudios en el que los porcentajes totales de mujeres que reconocen actividad abiertamente homosexual, parece ser bastante menor que en el grupo de los varones. Ante esto, también debemos tener en cuenta que la percepción de determinadas conductas como conductas con o sin contenido sexual, puede que sufra un sesgo importante por nuestros condicionantes culturales, que otorgan más permisividad tanto afectivamente como en el contacto físico a las mujeres.


Otras conductas sexuales

Conductas sexuales “normales”

Dejando a un lado las valoraciones morales, el concepto normalidad no es más que un concepto estadístico. Según esto, es normal lo que porcentualmente es habitual en la población de referencia. Es debido a esto que lo que es normal en una cultura, región o grupo, no tiene por qué serlo en otra y viceversa.

Parafilias

Ocurre que algunas prácticas no se consideran “normales” y reciben el nombre de parafilias. Determinadas prácticas sexuales pueden ser o no calificadas de parafilias, en función de: la intensidad de las mismas, la exclusividad de las mismas y el respeto a la libertad sexual de los otros

Según el DSM IV, son desórdenes sexuales caracterizados por fantasías sexuales especializadas, así como necesidades y prácticas sexuales intensas, que suelen ser repetitivas y generan molestias o ansiedad en el individuo. Se refieren a comportamientos sexuales caracterizados por la excitación del sujeto ante objetos y situaciones que no son patrones normativos o se alejan de estímulos sexuales. En las perversiones o parafilias, encontramos anormalidades tanto en la cualidad de los impulsos sexuales como en el objeto. Es así como el sadismo, el masoquismo, el voyeurismo y el exhibicionismo muestran perturbada la naturaleza del impulso sexual. En cambio, en la pedofilia y la zoofilia, el objeto normal ha sido reemplazado, lo que lo convierte en “anormal”. (Gutiérrez González, 2008) Existen infinidad de parafialias: las filias como ocurre con las fobias son tan extensas y variadas como individuos que puedan proponerlas, imaginarlas o sentirlas.

Infecciones de transmisión sexual

Las infecciones de transmisión sexual se adquieren a través del contacto sexual, una de las personas que lo realizan está infectada.

A este tipo de infecciones se les conoce como ITS. Son infecciones muy frecuentes y se transmiten fácilmente entre dos personas. Las más frecuentes son la gonorrea y la sífilis. La sífilis se presenta frecuentemente, aunque en una menor magnitud. El VIH sida, es una ITS cuyos porcentajes han aumentado en los últimos años, siendo una infección bastante conocida en la actualidad.

En los últimos años se han observado bastantes casos de unas ITS difíciles de diagnosticar, se trata de las llamadas uretritis no gonocócicas. Es un ETS cuyos síntomas se parecen a la gonorrea, aunque se trata de una enfermedad diferente.

Otras ITS serían la clamidia, papiloma humano, herpes genital, tricomoniasis,… Para prevenir estas y otras infecciones de transmisión sexual es importante el uso del preservativo en las relaciones sexuales, así como una higiene adecuada. Estas medidas reducen de forma considerable la transmisión de ITS.

Valores de la sexualidad

A partir de la axiología que hemos presentado y en diálogo con el mismo profesor podemos indicar una descripción del valor sexual y una articulación de los valores sexuales que nos permita hablar e investigar sobre los mismos.

Podemos describir el valor sexual como una cualidad real o ideal, deseada o deseable por su bondad, cuya fuerza estimativa orienta la vida humana, desde su dimensión comunicativa y simbólica.

Así se pude afirmar que el valor sexual dinamiza el crecimiento personal. En la apropiación creativa de valores sexuales se va ensanchando el horizonte de nuestra vida como un continuo estar-dando-de-sí nuestra propia realidad personal, para bien nuestro, de quines nos rodean y de la entera humanidad.

La estructuración –siempre pedagógica- de las categorías de valores sexuales que utilizamos para un cuestionario sobre valores sexuales de los futuros profesionales de la Educación en la Facultad de Ciencias de la Educación de Granada es la que presentamos ahora: valores sexuales corporales, intelectuales, afectivos, estéticos, individuales-liberadores, morales, sociales instrumentales e integrales.

  • Valores sexuales corporales: aquellas cualidades relacionadas con la sexualidad humana cuya fuerza o centro principal es el cuerpo como materia viva de la persona.
  • Valores sexuales intelectuales: cualidades cuya referencia central es la naturaleza racional del hombre, en cuanto contenido, proceso o resultado, en relación con la sexualidad.
  • Valores sexuales afectivos: cualidades sexuales cuyo contenido afecta a nuestras reacciones psíquicas de agrado: a los estados de emoción, sentimiento o pasión.
  • Valores sexuales estéticos: cualidades sexuales que son deseadas o deseables por su belleza en sus manifestaciones en las personas, en el arte o la naturaleza.
  • Valores sexuales individuales-liberadores: los valores sexuales individuales-liberadores son cualidades sexuales que prioritariamente refieren el aspecto singular y autónomo de la persona, así como sus consecuencias.
  • Valores sexuales morales: los valores sexuales morales se centran en la estimación ética: la bondad o maldad de las acciones sexuales en cuanto tales, atendiendo al fin o al deber.
  • Valores sexuales sociales: afectan directamente a las relaciones sexuales sociales e institucionales, en su contenido y en el procedimiento o finalidad.
  • Valores sexuales instrumentales: son aquellos que estimamos más como medios que como fines, relacionados con los beneficios que reportan en nuestro crecimiento sexual.
  • Valores sexuales integrales: se refieren principalmente a varias o a todas las dimensiones sexuales de la persona, mostrando percepciones más globales.

Mitos sobre la sexualidad

Los mitos sexuales, están muy presentes en nuestra sociedad, son un reflejo del "oscurantismo" con el que nuestra sociedad trata la sexualidad y en cierto modo relacionado con la falta de información, que hace que se creen creencias erróneas.

Los mitos y falacias sexuales atentan contra la forma de vivir la sexualidad de las personas, llevándonos a pensar que somos inadecuados, inadaptados o anormales, aún encontrándonos en circunstancias parecidas a las de otras personas.

¿Qué son los mitos y porque se crean?

Generalmente, es un conjunto de creencias que tienen un fuerte carácter o pretención de ser verdaderas y se encuentran envueltos por la ignorancia. Suelen explicar lo que nadie explica y protegen de la ignorancia, de muchas personas tienen con respecto a la sexualidad.

Finalidad de la educación sexual

Debemos de partir de algo fundamental, como la consideración de la persona en su totalidad y no limitarse sólo al componente sexual de esta.

La finalidad última de la educación sexual, debe ser la integración y la maduración de la sexualidad del niño y del adolescente.

La maduración de la sexualidad requiere orientación en el proceso de maduración, tiene que surgir de la propia persona y su aprendizaje individual.

Sexualidad.
La sexualidad es una manera de comportarnos, de sentir, de hacer y tiene que ver con factores biológicos, psicológicos y sociales. En la sexualidad tenemos que analizar la sociedad, la familia o el grupo humano que rodea a la persona “x” que estamos hablando, por otro lado tenemos que pensar “¿Quién es esa persona?” desde el punto de vista psicológico, también se debe ver desde el punto de vista biológico por que no es lo mismo hablar de sexualidad masculina que hablar de sexualidad femenina.

Cuando se llega a agrupar esos tres conceptos, es decir el social, el psicológico y el biológico, se puede hablar de sexualidad. La sexualidad tiene funciones especificas en el ser humano y la principal es el placer y la otra es la cercanía con el otro; esto es de manera primordial, porque la función secundaria de la sexualidad en el ser humano es la reproducción.

¿Cómo se manifiesta la sexualidad?

La sexualidad se manifiesta de muchas maneras. Desde cómo se considere uno, masculino o femenino, cuál es la identidad que se tiene como genero o sexual. También se manifiesta con un actividad que es explícitamente sexual, juegos sexuales , etc.

¿Desde que edad?

La sexualidad se manifiesta desde etapas tempranas. Hace tiempo apareció una teoría psicoanalítica que señalaba que el niño tenía sexualidad. También se pensaba que la sexualidad aparecía con el desarrollo de las características sexuales secundarias, es decir cuando en la adolescencia se desarrollan biológicamente los cuerpos del hombre y la mujer.

Desde la época de Froyd, y a raíz de sus investigaciones, él interpretó que el niño tenía manifestaciones sexuales pero se dejó claro que son distintas a la de los adultos. En los niños es frecuente la curiosidad por las diferencias corporales y se llega a mostrarse entre ellos sus partes genitales como un acto de reconocimiento de sus diferencias. Esto hace parte de la actividad sexual sana entre los niños.

¿La sexualidad se aprende?

Si bien partimos de la biología, de impulsos sexuales, un aparato hormonal que maneja un aparato reproductivo, no es posible explicar todos los comportamientos sexuales humanos individuales por medio del instinto. Hay muchos comportamientos sexuales distintos y personas que no desarrollan la sexualidad. Esto demuestra la incapacidad de explicar la sexualidad por el instinto.

La sexualidad más que aprendida es construida. Es decir, que las manifestaciones que uno tiene de su propia sexualidad se van construyendo a lo largo de la vida.

¿Son sinónimos las palabras sexualidad y sexo? Qué diferencia existe entre los dos?

No. La palabra sexo tiene dos cognotaciones. Una es el sexo de genero, la diferenciación biológica entre el hombre y la mujer, de cómo está compuesto cada uno de sus cuerpos. La otra es la actividad sexual explícita, el contacto genital coital.
Este término tiene que ver con sexualidad pero no es sexualidad.

¿Cuánto tiempo dura la sexualidad en el ser humano? ¿Se termina en algun momento?

La sexualidad no se termina nunca. Muere con uno. Se piensa que la sexualidad es una cosa como de jóvenes, pero la sexualidad tiene cambios a lo largo del ciclo vital del ser humano. En todas las etapas del ciclo humano las manifestaciones de la sexualidad son distintas.

En la infancia las manifestaciones son de curiosidad, de masturbación que se da con mucha frecuencia y puede a llegar a ser normal. En la adolescencia se da la posibilidad de empezar una actividad sexual con el otro o se sigue con la masturbación. En la edad adulta la sexualidad se pega más al hecho de conformación de una pareja, claro que buscando siempre el placer, y la búsqueda de la reproducción como respuesta del ser humano de prolongarse, de alguna manera, en la tierra.

Finalmente, en el anciano, si bien todas las funciones del cuerpo sufren cambios y empiezan a declinar, eso no quiere decir que la actividad sexual desaparezca. Lo que ocurre es que la respuesta corporal a estímulos sexuales es más demorada y la capacidad de recuperación es muy lenta comparada con la juventud.

Hay estudios que señalan que en personas que han tenido una actividad sexual frecuente y satisfactoria, la posibilidad de prolongar su actividad sexual cuando sea anciano es mayor que en casos contrarios.




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